Calpurnia se encuentra con el científico Charles Darwin en una exposición, en Fentress. Empiezan a charlar del abuelo de Calpurnia, cuando Darwin y él se conocieron. -Mi abuelo me dijo que usted le mandó la Sepia officianalis, que recogió en el cabo de Buena Esperanza. Es una bestia estrambótica, se me pusieron los pelos de punta, señor Darwin.
-¡Ah! Ese viejo espécimen. Sí, se lo mandé yo, pero hace mucho tiempo ya. De hecho se lo envié porque él me envió un armadillo norteamericano. Tiempo atrás intercambiaba especímenes con varios naturalistas, como tu abuelo. Por cierto, ¿Cómo está?
-¡Me parece súper interesante intercambiar especímenes con otros naturalistas! Mi abuelo de momento está bien, va haciendo, mientras él tenga su laboratorio y su biblioteca es feliz. Ahora él y yo estamos más unidos que nunca gracias a la ciencia, porque a los dos nos gusta mucho. De hecho, me regaló su libro, El origen de las especies.
-Vaya, vaya -con tono irónico-, así que te gusta mucho el mundo de la ciencia, jovencita, ¿no? Es un mundo muy interesante, cada día aprendes algo nuevo, aunque a veces fracasas, pero los fracasos compensan con la alegría de los avances.
-Eso es cierto, mi abuelo no para de repetírmelo. Y sí, me gusta mucho el mundo de la ciencia, pero por desgracia a mi madre no le gusta mucho. Mi madre, junto a nuestra cocinera Viola, me está enseñando a cocinar y a coser porque dice que cuando sea mayor tendré que ocuparme yo de la casa. En realidad, a mi no se me da bien cocinar ni coser, yo cuando sea mayor quiero ir a la universidad y ser científica.
-Buena elección jovencita, supongo que piensas esto porque tu abuelo te habla mucho de la ciencia ¿no?-Toda mi familia piensa que es gracias a mi abuelito que pienso esto, pero se equivocan, él no tiene nada que ver. Si quiero ser científica es porque me gusta la ciencia y pienso que se me da bien. Además mi abuelito siempre me dice que tengo que saber un poco de todo, y tengo la impresión que a veces me anima a que cosa y cocine, y eso no me gusta. Pero un día me dijo que había mujeres científicas, como por ejemplo, la señora Curie, la señora Maxwell y de otras señoras que ahora no recuerdo. Y esto me animó.
-¡Claro que sí! En el mundo de la ciencia no hay solo hombres, sino que también mujeres. Así que, jovencita, te deseo toda la suerte del mundo para tu futuro con el mundo de la ciencia, y da recuerdos a tu abuelo.
-Gracias señor Darwin, descuide, que le daré recuerdos de su parte.
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