sábado, 17 de diciembre de 2011

Querido diario

12/9/1899
¡Hola Muntante!

A partir de hoy, querido diario, te voy a nombrar Muntante (sí, me la he inventado hoy) que viene de la palabra mutante. La palabra mutante me la ha enseñado hoy el abuelito, aunque no me la ha explicado, solo me ha dicho que la busque en el libro del señor Darwin. Aparte de esto, hoy estoy un poco triste, siento que he defraudado al abuelito.

Hoy por la tarde, después de intentar tejer calcetines para regalar en Navidad, he ido al laboratorio. Allí aun no estaba el abuelito, y por lo tanto, me he dormido porque estaba muy cansada. Cuando el abuelito ha llegado al laboratorio me ha despertado y hemos estado hablando un rato. Después, le he preguntado qué había encontrado hoy y me ha respondido que ha encontrado unos buenos especímenes de sangre de drago. Al cabo de un rato me ha sugerido que busque una algarroba peluda que encontremos ya hace tiempo y pusimos en un tarro. Cuando me dijo que estaba muy seca y necesitábamos saber (gracias a la etiqueta que ponemos a cada muestra) dónde la habíamos encontrado, ¡he visto qué no lo apunté! Se me ha caído el alma a los pies, me ha faltado aire. En cuanto el abuelito me ha preguntado qué me pasaba, se lo he explicado, ha cambiado el rostro de la cara, y aunque no ha parecido enfadado, sé que le ha molestado.

A causa de esto, mañana cuando salga del colegio tendré que ir a buscar otra algarroba i poner la etiqueta, para que el abuelito no se enfade y no se sienta molesto. Así que buenas noches Muntante, que mañana me espera un día muy largo.


13/9/1899
Hola Muntante

Hoy, como te dije ayer, he ido a buscar una nueva algarroba al salir del colegio. Hoy ha sido un día larguísimo y además, Lula solo ha hecho que preguntarme qué me pasaba, pero no le he respondido porque jamás me entendería. Después, cuando hemos salido del colegio, me he ido pitando a buscar la algarroba, he tardado tres horas para encontrar una. La he encontrado porque he pensado en qué dirección cogimos la otra, pero por desgracia me ha dado por pensar al cabo de unas cuantas horas, llena de rasguños y ampollas.


Lo peor no ha sido esto, Muntante, sino que cuando he llegado a casa, después de encontrar la algarroba, Viola ha tocado la campana para ir a cenar, y claro, he ido hecha un trapo. Mamá me ha reñido después de la cena, ¡ha tardado toda una hora! Después he salido afuera y me he encontrado al abuelito sentado  en la oscuridad, acariciando a uno de los gatos de exterior y me ha preguntado si quería sentarme con él. Mi respuesta a esta pregunta ha sido que sí, y la verdad, me he sentido mucho mejor.


Bueno, Muntante, me voy a dormir que estoy súper cansada. ¡Buenas noches!


16/9/1899
¡Hola Muntante!


¡Hoy ha sido un día para recordar, ha sido espectacular! He ido a la ciudad con el abuelito para hacerle una foto a la algarroba. El fotógrafo Hoffman ha hecho dos fotos a la algarroba, y cada vez que disparaba la cámara te quedabas un segundo sin ver a causa de los polvos para el flash. Después el abuelito le ha pedido si podría hacer otra, pero esta vez nosotros, el abuelito y yo, nos hemos puesto al lado de nuestra algarroba. En ese momento me ha entrado una sensación de felicidad, no por hacerme una foto, sino por la intención que ha tenido el abuelito de hacerse una foto conmigo.


El fotógrafo ha querido saber para que eran esas fotos y el abuelito se lo ha explicado, pero sin detallar. Éste le ha dicho que cualquier cosa que sepamos que le avisemos. Me parece que el abuelito ha pasado de esta última aportación.


Mañana por la mañana haremos un informe de esta algarroba y lo mandaremos, junto a la foto.


Muntante, hoy si que he sido feliz, ya tocaba ¿no crees? Me voy a la cama. ¡Buenas noches Muntante!

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